sábado, 20 de febrero de 2016

La luz verde.

"Ama siempre hasta la raíz" comencé a repetirme esta frase casi inconscientemente mientras esperaba en el carro, con el aire encendido, el cambio de aquel semáforo rojo. Era la caliente carrera 57 siendo más clara era el departamento del atlántico al que bastaba mirar más cercanamente para mostrarnos la arenosa ciudad de Barranquilla, y es que cuando ocurre algo fantástico vale la pena describir el sitio,  a fin de que alguien más quiera probar suerte. 

-¿y si te parten el corazón? 
-pero que forma más grosera de interrumpir tienes, pues siendo ese el caso ruego sentir aquel dolor como si se tratara del primero.
-¿pero cuál sería el motivo para elegir sufrir? no te parece que es mejor ser cuidadosa 
veras Cuando me encuentro con gente decepcionada, lo miro de esta forma acaso no es indudablemente mejor toparse con aquellos que conservan la esperanza, no le agrada a uno más hablar con esa gente que contagia, contrario a aquellos enfermos si los que inician una venganza sin fin y sin alma, con muchos pero muchos rostros y muchas pero muchas camas, nadie quiere hablar con ellos salvo la almohada y como puede uno consolarse con el ¿algodón, las plumas o las mantas? Simple mente no, es mejor ser una de esas extrañas y escasas personas en extinción, concluí, al menos con ellos la gente si habla.
 -cuidadosa… sinónimos de cuidadosa: tímida, reprimida y ¿asustada? o no, eso sí que no, porque entonces de qué otra forma sabría que he amado hasta la última fibra.
En menos de un segundo comencé a escuchar la bocina de muchos carros, ahora la luz era verde, la pareja discutía y la voz estaba ausente, arranque, y entonces lo confirme después de todo nada mejor que hablar contigo misma

jueves, 18 de febrero de 2016

conversión.

Desde que llegue a Torete las experiencias han cambiado mi vida y hasta cierto punto que aun desconozco, mi corazón. Todo empezó con un retiro espiritual, en el que digo con amor que DIOS me llamo, porque la virgen escucho el corazón de una de sus hijas. Al inicio no deseaba ir a dicho retiro, pensaba “eso es para las personas infelices” “eso es para las personas que salen mucho y toman mucho” “eso no lo necesito” “no me gustan la idea de una finca con mosquitos” pero… una parte de mi sentía curiosidad, justo esa curiosidad justo ella es la que me ha hecho hoy descubrirme tan feliz.
Yo vivía de Cúcuta un precioso Departamento de Norte de Santander, allí era una persona egoísta, con rencor en mi corazón que no conocía, con dolores que no sabía que tenía en pocas palabras, en la otra ciudad, en mi anterior vida yo estaba enferma. Por circunstancias de vida, tuve que acompañar a mi hermana que vivía sola y sentía que me extrañaba y que necesitaba a su familia así que me vine sin ganas  pero decidida y asustada, sufrí los primeros días llore incluso de los nervios, me repetí más veces de las que recuerdo que no deseaba estar aquí, así fueron mis primeros diez días, de lamento tras lamento. Pero antes de entrar a mi U ese fin de semana llegaba el retiro de lazos de amor mariano, Cami mi hermana nunca había insistido tanto en algo, estaba decidida a enviarme cosa que hoy en mi aun orgulloso corazón agradezco.

Llego el día de retiro y una hora antes hice la maleta con todas mis quejas de costumbre, y es que no había mejor forma de salir con mi orgullo intacto que quejándome, Cami solo me miraba, al llegar al sitio vimos al bus partir sin mí, llegamos tarde “el destino” le dije a Camila y ella me dijo “no, tu” y su mirada fue tan triste, que yo misma me baje a preguntar si llegaba después o salía después otro bus, con tanta suerte que una de las “misioneras” me dijo “ay! No ha salido el carro de las misioneras, si vas, te vas con nosotras” bueno Camila volvió a ser feliz después de eso, subí mi maleta con mala gana y me imagine. “Eso debe ser como dormir en pesebreras mucha gente pocos baños” al llegar al lugar nos sirvieron pasta de pollo, les comento puedo recordar cada comida que recibí en la finca llamada la misericordia.

Después de la cena nos llevaron a un balcón, donde después de una charla y quitarnos celulares (yo tenía mucho sueño) hicieron una pequeña obra de teatro, que me hizo llorar cuando mire, todas mis compañeras al igual que yo lloraban. Me di la vuelta y abrace a la chica que tenía al lado, pensé que en mi era natural cuando veo algo muy lindo me conmuevo y lloro, sin embargo seguía pensando que debía irme, todo el tiempo estuvieron esas dos voces extremas en mi cabeza “vete” “quédate” . Después de la actividad nos enviaron a los cuartos, muchas se ducharon y solo en ese momento me percate que había olvidado la toalla de baño, por suerte mi compañera de al lado me la presto el primer día, pero ese detalle hizo que quisiera irme con más fuerza.
 Al segundo día, conseguí una manta bebe, con al que me bañe los demás días hasta irme, hoy es una incomodidad que al recordar me da alegría, sin embargo en este segundo día todas seguían avanzando con las dinámicas pero yo no sentía nada de eso, conocía a ya a todas mis demás compañeras y eran niñas muy lindas, con problemas típicos que no poseía.

El tercer día recuerdo haber dicho en voz baja, mientras estábamos en una exposición del santísimo, cosa que antes para mí no significaba nada, “virgen me gustaría creer que existes tener esa convicción pero por algún motivo no puedo lo siento pero ya vez que las demás aquí te aman” es una contradicción ¿verdad? Porque referirme a algo en lo que no creía en voz baja, fue simplemente porque uno siempre duda y dice bueno por si acaso para que sepa. Pero esa noche tenían una jarra llena de diferentes mensajes en papeles cerrados que cada una de nosotras tomo, lo tome y lo leí al salir del sitio mientras caminábamos a la cena decía “cree en mí, que yo creo en ti, porque soy tu madre”  mientras escribía esta frase es primordial que el lector sepa que mis ojos se humedecieron, aun cuando en ese momento de leerla por primera vez no paso porque, en aquel momento mi soberbia dijo (coincidencia) aun así pregunte a las demás sus frases y ninguna tenía que ver con la mía.

La mañana siguiente todas seguían progresando y yo solo tenía una duda, hasta que nos pidieron compartir nuestro pensamiento y tenía el micrófono, fui tan honesta que llore un poco y no sabía que podía hacer eso exprese que no entendía lo que ellas sentían, pero que me daban esperanza, que no creía pero quería creer en la virgen que no sentía a DIOS pero quería hacerlo, que siempre estaba en calma en una calma en la que no había felicidad ni tristeza solo calma. Fue esa la esencia de lo que dije pero fue tan cierto que eso fue lo que me afecto, para que el lector entienda mis lágrimas aun cuando aseguro permanecer en calma se hace necesario ahora que conozca que soy una persona capaz de generar emociones mas no sentimientos, aunque hoy en día allá logrado desarrollar uno.  Este cuarto y último día faltando pocas horas para irnos todas hicimos un rosario, y con una rosa en la mano íbamos subiendo por turnos a entregarla a la virgen, después tomaban un mensaje de la virgen de una jarra que estaba a sus pies, mientras  las demás esperaban sentadas.
En este momento encontrándome “sola” dije a la rosa “virgen dice que hueles a rosas, y yo no creo en ti pero sabes que quisiera, así que oleré esta rosa para imaginar que existe y estas aquí” llego mi turno subí deje la rosa medite para escoger el papel, pero luego dije no pues cualquiera incluso recuerdo lamentarme por tomar el más pequeño, pero ese pequeño papel no podía ser más perfecto, no podía ser más mío, la virgen me hablo de la única forma en la que yo le creería el papel decía “mis flores esparcen en olor a rosas, como muestra de que estoy contigo a tu lado para ayudarte” esto si me dio una sonrisa, ya no era coincidencia si no DIOSIDENCIA ya no tuve más dudas, me sentí descarada por hacerla esforzarse tanto, al finalizar todas, hicieron un sorteo y a mí me toco ponerle la corona a la virgen y a mi compañera de cuarto al niño Jesús esto me dio risa y lágrimas, de la peor de sus hijas me escogió a mí la llena de dudas para poner la corona, la ingrata desconfiada que no cree en los testimonios ajenos y ahora espera que alguien crea el suyo.

Dicen que cuando un pecador se convierte en el cielo hacen fiesta, bueno yo creo que esa noche debieron tener una rumba muy grande.


att: una  nueva persona mas en este mundo.