"Ama siempre hasta la raíz" comencé a repetirme esta frase casi inconscientemente mientras esperaba en el carro, con el aire encendido, el cambio de aquel semáforo rojo. Era la caliente carrera 57 siendo más clara era el departamento del atlántico al que bastaba mirar más cercanamente para mostrarnos la arenosa ciudad de Barranquilla, y es que cuando ocurre algo fantástico vale la pena describir el sitio, a fin de que alguien más quiera probar suerte.
-¿y si te parten el corazón?
-pero que forma más grosera de interrumpir tienes, pues siendo ese el caso ruego sentir aquel dolor como si se tratara del primero.
-¿pero cuál sería el motivo para elegir sufrir? no te parece que es mejor ser cuidadosa
veras Cuando me encuentro con gente decepcionada, lo miro de esta forma acaso no es indudablemente mejor toparse con aquellos que conservan la esperanza, no le agrada a uno más hablar con esa gente que contagia, contrario a aquellos enfermos si los que inician una venganza sin fin y sin alma, con muchos pero muchos rostros y muchas pero muchas camas, nadie quiere hablar con ellos salvo la almohada y como puede uno consolarse con el ¿algodón, las plumas o las mantas? Simple mente no, es mejor ser una de esas extrañas y escasas personas en extinción, concluí, al menos con ellos la gente si habla.
-cuidadosa… sinónimos de cuidadosa: tímida, reprimida y ¿asustada? o no, eso sí que no, porque entonces de qué otra forma sabría que he amado hasta la última fibra.
En menos de un segundo comencé a escuchar la bocina de muchos carros, ahora la luz era verde, la pareja discutía y la voz estaba ausente, arranque, y entonces lo confirme después de todo nada mejor que hablar contigo misma
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